Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl nombre resonó en su mente como un eco distante, golpeando zonas que creía olvidadas. Maximiliano detuvo su andar por un momento, girando apenas la cabeza hacia Neapoli, quien lo miraba con una mezcla de picardía y expectación.
—¿Eulalia? —repitió despacio, como si estuviese probando un sabor que no sabía definir. Luego añadió—: Claro que me acuerdo. ¿Por qué?Neapoli y Elena intercambia






