Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe sobraron segundos, pero no certezas. Apagar el teléfono en cuanto salió el mensaje fue casi instintivo; aprendí hace tiempo que no hay espacio para errores en un terreno donde cada pequeño desliz puede costar demasiado. Ya Darío tiene la ubicación. Me siento realmente mal, pero no dejo de vigilar las pantallas que muestran todos los posibles lugares por donde puedan entrar. No sé dónde perdí mi teléfono; menos mal que le







