Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedo observando a este hombre, curtido por los años en su oficio al servicio del Don. Su mirada me lo dice todo; sobre todo, que me admira por mi habilidad para disparar. No digo nada; aunque no trabaje para ellos, no puedo negar que les debo la vida. Por eso respondo:
—Eso lo puedo hacer —digo de inmediato—. Siempre y cuando no ataquen a mi familia, no tendremos problemas.—No podemos asegurarte eso, pero, hasta el momento, somos amigos. No tenemo






