Mundo de ficçãoIniciar sessãoMaximiliano miraba a Coral, furiosa, y eso le causaba un inexplicable placer. Verla así, con esa mezcla de celos y rabia, lo llenaba de una extraña alegría que no podía controlar. Sonrió mientras se acercaba lentamente a ella, ignorando completamente la expresión de enojo dibujada en su rostro.
—¡Habla claro, gatito, ahora mismo, o esto que acaba de empezar entre nosotros se rompe aquí y ahora! —lo amenazó Coral, a






