185. DETRÁS DEL “MANO DE ORO”
Mientras en las cercanías del refugio donde Gerónimo y Cristal se encontraban, cuatro sombras hablaban entre sí en la oscuridad.
—¿Cómo pudiste perderlos? —preguntó una de las figuras, bajando la voz.
—Están cerca, no pudieron ir muy lejos. El helicóptero del doctor Garibaldi los dejó en la plazoleta a dos cuadras de aquí —explicó otra de las figuras—. No era solo un auto