Mundo ficciónIniciar sesiónGerónimo sonrió levemente, no por burla, sino por lo mucho que le gustaba esa parte de Cristal que no descansaba hasta juntar cada fragmento de una historia. Mientras hablaba, enrolló con cuidado un mechón del cabello dorado y ensortijado de ella en sus dedos, enredándolo y desenredándolo con un gesto distraído pero cargado de cariño.
—Pues ya sabes cómo termina todo esto —respondió, arrastrando las palabras con cierta resignación—. Durante años, estuvo todo bajo control. La Cosa






