NATASHA
El sonido de una llamada sonó en el entorno del auto, Diablo respondió, tomando el manos libres, pues seguía conduciendo.
—¿Qué? —preguntó, en la pantalla estaba el nombre de Iván.
—Tenemos que ir a Dresde —le comunicó.
—¿Me estás preguntando o me estás ordenando? —inquiere con una ceja levantada, miró de reojo la pantalla y después volvió a la carretera.
—Es una sugerencia, lo sabes —respondió Iván.
Por Dios, Dante intimida a todo mundo, incluso a otros hombres peligrosos cómo él.
—No