NATASHA
—¿Entonces… solamente huiste y ya? —indagó Jenny.
—¿Qué otra cosa querías que hiciera? —me molesté por su respuesta, cuestionarme no era lo que quería —¿Qué esperabas, que me iba a quedar allí sentada en su auto viendo cuando se animaba a terminar por besarme? O no, tal vez, debí haberle preguntado: Hey, Niño bonito, ¿a qué hora se te antojará besarme? —mi tono sarcástico estaba cargado de furia.
No le dije que ese asunto ya me tenía frustrada. Frustrada sexualmente, esa era la palabra