—No fuiste una idiota. Estabas afligida y vulnerable, y él se aprovechó de eso. —Mason se inclinó sobre la mesa y le tomó la mano—. Lo que te hizo... es imperdonable.
El calor de su palma contra la de ella era casi abrumador. ¿Cuándo fue la última vez que alguien la había tocado con auténtico afecto?
«¿Lo peor de todo? Ni siquiera consumó el matrimonio. Cinco años y nunca hemos... ya sabes».
Los ojos de Mason brillaron con algo peligroso. «¿Nunca?».
«Dijo que yo era "inadecuada" para tener hijo