Victor Westbroke yacía inmóvil en la cama de la UCI, con el cuerpo marcado por las intervenciones médicas. Tres unidades de sangre O negativo bombeaban por tus venas, reemplazando la que habías perdido en el muelle de carga. El equipo quirúrgico había trabajado durante dos horas para reparar el daño: el cuchillo te había cortado entre la quinta y la sexta costilla, te había arañado el diafragma y se había detenido a un pelo del hígado. Otro centímetro más y se habría desangrado antes de que el