Tras la cena, me ofrecí a lavar los platos y limpiar la cocina con el objetivo de seguir a su lado, de hacer un plan y continuar con lo que dejamos a medias, al final, quedó al borde del precipicio y creí que eso la haría pegarse a mí como una gatita en celo. No fue así.
Rose se negó a que la ayudara y prácticamente me echó de la cocina y aisló a mi habitación. Ni siquiera se atrevió a observarme, a observar si papá no estaba cerca como en más de alguna ocasión hizo.
Estaba tan ensimismada en s