El rubio de ojos verdes volteó a ver a Aleksei que se abría paso de manera salvaje entre el enfrentamiento hasta poder llegar a Annelise.
—¿Y este payaso qué? —preguntó Volker a su hermanastra.
—¡Alek! —gritó ella, haciendo el ademán de correr hacia él, pero Volker la detuvo del brazo con fuerza—. ¡Déjame en paz!
—Nuestro padre te quiere de regreso y eso haré, idiota—. Le espetó, doblándole el brazo y ella ahogó un grito de dolor, inmovilizada.
Y justo cuando Aleksei pensó que llegaría hasta Ann