Viejas heridas.
★ Leónidas
—¿Ya tienen rastros de dónde podría estar Alaric? —pregunté con tono firme, mientras uno de mis lobos se acercaba arrastrando a un hombre desaliñado, uno de los secuaces de Alaric.
—Hemos torturado e interrogado a todos, Alfa, pero...
Se quedó en silencio, su mirada se desvió hacia algo detrás de mí. Un olor inconfundible llegó a mis sentidos. Lo reconocería en cualquier lugar.
Sin pensar, esquivé una ráfaga de viento que destrozó un árbol cercano. La intensidad de la energía era dev