HIJA DE LA BESTIA.
Mientras hablaban, Rewlly tomó suavemente la mano de Itzel y la guió hacia un rincón especial del jardín del palacio, un refugio donde solían pasar horas conversando y planeando cada batalla. Este rincón tenía un significado único solo para ellos dos.
Al llegar, Rewlly se detuvo y miró a su alrededor, como si estuviera recordando cada momento compartido allí.
—Todas las noches visitaba este refugio, extrañando nuestras conversaciones y la planificación de cada batalla. —contó, con voz suave, ca