Dulce castigo.
El consejo de los lobos se reunió en el gran salón, sus rostros serios y llenos de preocupación. La noticia de lo sucedido con Itzel había llegado a sus oídos, y sabían que debían tomar una decisión justa. Aunque los lobos tenían prohibido matar humanos, entendían que la situación de Itzel era diferente. Los humanos habían atacado primero.
El líder del consejo, el anciano sabio llamado Astrad, se levantó y habló con voz firme.
—Itzel, entendemos que actuaste en respuesta —dijo, mirando a la jov