Kael
Ella está allí, en el agua, desnuda, y el mundo entero podría desmoronarse que no me importaría. Mi respiración es entrecortada, mi cabeza amenaza con explotar bajo la presión de este deseo que nada calma. Cada movimiento de su piel mojada me tortura, cada estremecimiento que adivino bajo el agua me abrasa como un fuego que consume mis venas.
Me mantengo al borde, los dedos crispados sobre la piedra negra. El agua salpica, crepita, casi quema a través de su piel, pero no tengo ojos más que