Kael
Me inclino sobre ella una última vez, mis manos deslizándose sobre su piel empapada, rozando cada línea, cada cicatriz como si leyera un mapa prohibido, cada marca contando una historia que deseo poseer sin nunca conocer todos sus secretos. Ella no cede. Neriah me desafía, y cada escalofrío que le arranco se convierte en un tormento delicioso, casi cruel. Lentamente, casi obsesivamente, tomo el frasco de jabón y empiezo a lavarla. Mis manos rozan su nuca, descienden por sus hombros, recorr