Liam
La tierra se desvanece bajo mis rodillas cuando intento levantarme, el sabor metálico de la sangre llenando mi boca, mi mandíbula palpitante como si una astilla de fuego se hubiera alojado en ella para siempre, y sin embargo el dolor físico no es nada comparado con este vacío que me arranca por dentro, esta ausencia repentina, violenta, que me corta la respiración.
Extiendo los brazos hacia ella, como si aún pudiera alcanzarla, como si mis dedos pudieran atravesar la noche para traerla de