Neriah
El aire en la cabaña se vuelve casi irrespirable. Cada aliento es un esfuerzo, cada latido de mi corazón un tambor de guerra. El fuego proyecta sombras en movimiento sobre las paredes, siluetas que parecen retorcerse y pelear, imitando nuestras luchas internas, nuestros deseos prohibidos. Kael me mira, sus ojos ardientes de rabia y deseo, y siento que su imposibilidad de compartir es absoluta. Su cuerpo entero está tenso, cada músculo listo para explotar, y siento esa fuerza contra mí co