CAPITULO 96 Ese debe ser Matt, el primo de Jace.
Esto lo comprobó la misma noche del domingo, cuando él le dijo con seriedad que la increíble forma en que había soportado a su madre merecía un premio que él estaría encantado de proveer. Promesa a la que no falló, pues cumplió con creces y la agotó, más de una vez. La exótica y fina caricia que las delicadas plumas realizaban, apenas rozando la piel, era brutal. El suavísimo recorrido despertó un hormigueo que se hizo poderoso cuando las sedosas terminaciones de la pluma rozaron cada línea de