No estaba en contra de eso ni juzgaba a nadie por sus elecciones. De hecho, le gustaría poder experimentar esa liberación. Como no era posible, disfrutaba del sexo con un hombre espectacular, al que admiraba y veía como alguien especial, un premio que usufructuaría hasta tanto él lo quisiera.
Probablemente una mujer más osada y segura de sí misma apostaría a diseñar estrategias para atarlo o hacerlo caer en sus redes, pero ella no era así. No podía jugar a la seducción, él la leía muy bien o, m