CAPITULO 37 "Tu indumentaria para esta noche".
—Sí, Tomás, disculpa, estaba distraída.
—Me trajeron este paquete para usted—le indicó él, dejando una caja con la grifa de un conocido local de ropa.
Secó sus manos y le solicitó a la nueva pastelera que cuidara la horneada, tras lo cual se dirigió a la pequeña habitación que hacía las veces de oficina, cerrando la puerta tras de sí. Abrió con cuidado y lo primero que observó tras eliminar envoltorios fue cuero negro, que acarició maravillada de su suave textura. La tarjeta en el interior decí