Esto se manifestó también sobre ella y la vio aceptar con sencillez y agrado las atenciones, aunque notó que no estaba acostumbrada.
—Tienes que soltarte, dejar que te atiendan y te mimen, Kelly. Es una experiencia agradable.
—No estoy habituada—señaló con timidez—. Digamos que… No he tenido alguien que se preocupe así por mí.
—¿Tu familia no vela por ti?
Le molestó imaginarla desvalida y descuidada. Él sabía de primera mano que la sangre no era sinónimo de amor y cuidado, pero tenía hermanos e