Mundo ficciónIniciar sesiónEl desorden llamó su atención inmediatamente. Corrió hasta el velador, con cuidado de no caer entre las velas y el papel, pálida, el champagne derramado y la copa rota en el suelo. Su corazón se aceleró y el pecho le subía y bajaba a un ritmo desesperante. Atinó a evaluar los signos vitales de Alex. Y qué bien que lo hizo, porque estaban desaparecido.
—Ay, por Dios… —susurró aterroriz







