Mundo ficciónIniciar sesiónEn esta ocasión ya no lloraba, pero el alma se le partía siempre en mil pedazos. Veía a su hija allí, dormida, pero con una expresión de angustia en su rostro, que no la dejaba estar en paz.
Y también recordaba a su hijo, que estaba todavía más grave. ¿Por qué justamente ellos, los inocentes, debían pagar por sus errores?
Vio a su esposo levantarse a tocarle la frente a su pe







