Capítulo 17: Hilos invisibles
Nerina estaba sentada en la sala de su casa, con el portátil abierto frente a ella y varios planos extendidos sobre la mesa baja. La luz de la mañana entraba sin pudor por los grandes ventanales de cristal, iluminando el espacio que ella misma había mandado a construir un año atrás, cuando aún creía que el futuro podía ser sencillo.
Calíope y Evdokía pintaban en el suelo, amaban hacerlo concentradas, mientras Dimitrios jugaba con unos bloques de madera cerca de la