Capítulo 18: La inquietud que no calla
Nerina regresó a casa cuando el sol comenzaba a descender en el horizonte, tiñendo el cielo de tonos dorados y los grandes ventanales de cristal de su casa dejaban ver sus colores. En ese momento ella cerró la puerta detrás de sí con suavidad, como si el silencio pudiera absorber el peso de todo lo que llevaba encima. No obstante, con cuidado dejó el bolso sobre la consola de la entrada y se quitó los zapatos, caminando descalza hacia la sala para tratar de descansar.
Kiara estaba sentada en el sofá esperándola, revisando unos papeles, mientras los niños jugaban en el jardín visibles a través del vidrio. Sin embargo, el verla entrar, levantó la mirada de inmediato prestándole atención.
— Llegaste al fin — dijo con una sonrisa — Te estaba esperando ¿Cómo te fue en esa empresa?
Nerina se dejó caer a su lado, soltando un suspiro largo.
— Bien… me fue muy bien en realidad — dijo con normalidad y Kiara alzó una ceja.
— ¡Vaya! Eso suena sospechoso vini