La Sincronía
El motor de la SUV rugía mientras avanzaban a toda velocidad por las calles de Nueva York, los vidrios empañados por la humedad y la tensión del momento. Aurora, sentada detrás de Callum, ya no podía disimular el dolor de las contracciones, sus manos aferradas al respaldo del asiento delantero. Callum, aunque mareado y con la cabeza latiendo por los golpes que había recibido, mantenía la calma absoluta. Sus dedos entrelazados con los de Aurora, guiándola con suavidad:
- Respira… ig