CAPÍTULO 76. NO ES TU CULPA
—Basta de postergar lo que sea que tenga que saber —el señor Adam solicitó con la voz temblorosa— . Soy un hombre fuerte y puedo resistir lo que sea.
—Tienes razón en lo que dices, no habíamos tocado el tema, por recomendación de médico —aclaró— . No porque deseemos ocultarte nada.
—Será mejor que me retire —la señora Rosa se dio cuenta sin necesidad de saber más que lo que venía era doloroso y privado—. Mañana lo veo. —Tomó el carrito que llevaba y salió.
—Ella falleció casi al instante —Alex