CAPÍTULO 97. VOTOS DE AMOR
Semanas después.
Alexander se colocaba el par de gemelos en los puños de su impecable camisa blanca. Se acercó al espejo, y sonrió sin poder evitarlo al ver lo bien que lucía colocándose su elegante moño, para finalizar de alistarse con aquel elegante smoking, que usaba en uno de los días más importantes de vida.
Se colocó la loción favorita esa que a Madison no solo le gustaba, sino que le encantaba, podía asegurar que la enloquecía. Sabía que con eso no se resistiría ante sus encantos, sonrió