CAPÍTULO 75. CRUDA Y DOLOROSA VERDAD
Cuando el sol entró por la ventana, Alexander frunció el ceño, en señal de incomodidad, giró hacia el lado de la cama donde Madison dormía y no la encontró.
—Madison —dijo con voz ronca.
Al no escuchar respuesta se puso de pie y se colocó su bata y sus pantuflas, al ver la puerta abierta de la cabina de la ducha, supo que no se encontraba ahí, por lo que luego de asearse, se asomó a la terraza y tampoco la vio.
Se dirigió a la habitación de los pequeños y de igual manera encontró sus camas vac