CAPÍTULO 55. AL SUELO
Alexander observó con recelo a la hija del señor Smith, deslizó su dedo pulgar sobre el dorso de la mano de su esposa.
—Estoy contigo —susurró cerca de su oído y acarició su mejilla con ternura.
Madison exhaló con tranquilidad, sabiendo que ya no era aquella humilde muchacha a la que humilló en aquel entonces.
— ¿Conocen a mi hija Alison? —cuestionó el señor Smith, sacando a ambos de aquella tensión.
Alexander se aclaró la garganta y elevó su mentón.
—No tengo el gusto de conocerla —expresó con