Blanche:
Me paso la mano por el rostro intentando pedir paciencia.
—Aun no he dicho ni pío, no tienes por qué mandarme a callar.- protesta él con indignación.
—No era contigo. Morte está muy parlanchina esta noche.- explico, moviéndome al ropero y abriéndolo.
Por suerte, es tan grande la puerta que bloquea a Alexis
Selecciono una bata de dormir y me la pongo.
“¡ Ya está aquí! Sáltale encima.”
Bufo.
Cerrando la puerta de golpe.
—¿Qué quieres?- mascullo.
—He venido a disculparme. Te pegué demasia