Club Тринадцать:
Bajé las escaleras, dejando la sala VIP como un demente.
Sorteé la multitud de personas danzantes y sudorosas, llegando hasta el cretino que se restregaba contra el culo de mi esclava.
De un puñetazo lo aparté, y mis hombres se lo llevaron rápidamente, sin embargo, la muy puta no pareció darse cuenta. Saltando y brincando como poseída, meneando la cabeza y despeinándose toda.
Regresó a mover el culo y con una sonrisa cínica noté que se le había puesto más grande, más gordo, no