Valhala:
Cae al suelo desmayada y Oleksander gruñe en frustración.
—¿Para qué lo intento?- protesta.- esta zorra no aprende.
Contemplo por un instante el cuerpo inherte de Sofía, pero en pocos minutos vuelve a ponerse en pie.
Se quita el casco, lanzándolo al suelo con desdén y me mira, con ese brillo demoníaco que reconozco tan bien, le sangra la nariz, pero eso no la detiene. Se limpia la sangre con los dedos y luego se los lleva a la boca, guiñándome un ojo.
—Hola, sexy.¿Tanto te aburre l