Mika:
—No me tembló la mano porque era lo correcto. No me tembló la mano, porque de lo contrario ella no se detendría nunca.
Mi madre llora inconsolablemente y mi padre se mantiene callado y pálido. Con el rostro desencajado y las venas del cuello inflamadas.
—Sé que ustedes querían el destierro para ella, pero eso no habría sido suficiente. Mi hermana no estaba bien.
El primo Alexis bufa y yo comprimo los labios.
—No intentaré justificar lo que hizo, pero sí diré esto…
Tomo aire por la boca.
—