Sonée:
Él es delicado.
Me besa como si yo fuera la cosa más frágil del mundo.
Me toca como si yo fuera de cristal.
Su boca en mi coño se siente extremadamente placentera porque este es el placer de la venganza.
Le lleno la boca de mis flujos y tiro de él, quitándole la ropa, y atrayéndolo para que me meta de una vez esa verga rosada y palpitante que está desesperada por clavarse en mí.
Lo veo dudar, y lo beso, chupando sus labios, y relamiendo el sabor de mis jugos de su boca.
Cierro mis pierna