Eván:
—¿Me has traído lo que necesito?- interroga temblorosa y agresiva, la mantienen encadenada de un tobillo en esta pequeña habitación, pero tomo la llave y la libero.
Se viene sobre mí, besándome con desesperación, mordiéndome con ansias y sollozando al descubrir el bulto en mi pantalón.
—Por favor, necesito mi dosis…yo…- jadea, y me empuja a la silla, sentándose sobre mi a ahorcajadas y poniéndome las tetas en la cara.
Aprieto sus nalgas en mis manos, gozando lo duras y firmes que son.
Tir