Orión
La sala se convirtió en un vórtice de silencio y tensión después de las revelaciones de la Bruja Madre. Me sentía como si un peso enorme se hubiera asentado en mi pecho, cada latido de mi corazón retumbaba con una mezcla de miedo y desesperación. Octavia, mi compañera, la persona que significaba todo para mí, estaba en peligro.
Mi mente corría a mil por hora, intentando trazar cualquier estrategia que pudiera llevarme a ella antes de que fuera demasiado tarde. Podía sentir la mirada de