Heider
Parada en la sala de reuniones, rodeada de los Alfas, me sobrecogió una sensación de frialdad, un presagio que anticipaba algo fuera de lo ordinario. Mis ojos se enfocaron en un punto en el espacio, donde gradualmente comenzó a formarse una figura etérea y luminosa. Era Alice, mi hermana, su presencia llenaba la habitación con una luz tenue y reconfortante.
—Hermana, has crecido mucho, —murmuró Alice con una sonrisa suave y melancólica que iluminó su rostro transparente. Su voz, aunque