Orión
Una suave voz femenina que no reconocí llegó a mi oído desde atrás de mí, como un susurro etéreo que se colaba en el silencio. Las palabras que pronunció helaron mi sangre, envolviéndome en una sensación gélida y sobrenatural.
—Esto no es real, despierta Alfa —me susurró la voz, y cada sílaba resonó como un eco fantasmal en el aire. La realidad a mi alrededor parecía desdibujarse, como si estuviera atrapado en un sueño perturbador del cual no podía escapar.
En ese instante, todo a mi alre