Octavia
Cuatro malditos e interminables días transcurrieron desde mi llegada a este lugar. Después de la intensa conversación con la bruja Madre, o más bien abuela, me informaron sobre un entrenamiento especial. La emoción se apoderó de mí al pensar en mover mi cuerpo, pero pronto descubrí que los últimos días los pasaría meditando frente a un gran árbol en medio del bosque.
—No entiendo qué hacemos aquí, dejando pasar el tiempo —exclamé frustrada.
La niña que me había traído, o secuestrado, un