Orión
Ellie corría por el patio de la casa, su risa infantil resonando como una melodía alegre en el aire. Detrás de ella, Aria y Magnus, con expresiones de pura diversión, intentaban alcanzarla en una carrera animada. El sol de la tarde acariciaba sus rostros, y la brisa jugueteaba suavemente con sus cabellos. Estábamos celebrando el cumpleaños número cuatro de los gemelos. Nuestros gemelos.
En medio de la risa y la algarabía, mi mirada se encontró con la de Octavia, y un cálido escalofrío rec