Orión
Ella había vuelto. Estaba aquí frente a mí, una figura enigmática que eclipsaba el brillo de Sam y dejaba una estela de sombras a su paso. La mezcla de emociones que inundó mi ser podría haber desencadenado tormentas en el cielo. La sorpresa, el temor y una chispa de esperanza danzaban en mis ojos mientras la observaba.
El tiempo, que se había estirado en una dimensión surrealista durante el resplandor de Sam, comenzó a retomar su ritmo habitual. La realidad se solidificó cuando Sam dejó