Orión
Levantarme de la cama fue lo más difícil que he hecho en mucho tiempo, teniendo en cuenta que Octavia se pavoneaba de un lado a otro completamente desnuda buscando el vestido perfecto. El aroma fresco de su perfume flotaba en el aire, creando una atmósfera embriagadora que se mezclaba con la suavidad de las sábanas bajo mis manos.
—Amor, cualquier cosa que te pongas estarás preciosa —dije intentando calmar su ansiedad.
—No puede ser cualquier cosa, Orión. Es el apareamiento de mi mejor