El aire en el backstage era una niebla tóxica y eléctrica.
Olía a laca para el cabello, a planchas calientes y al sudor frío del pánico colectivo. Para Aurora, el ambiente tenía un sabor metálico en la lengua.
Esto no era un debut en la Semana de la Moda. Era una ejecución pública.
Convertida en el fantasma de "Ariane Rousseau", Aurora se había acorralado en la esquina más oscura del pasillo, escondida detrás de los percheros repletos de la obra de su vida.
El hôtel particulier que Elias había