El nuevo atelier de Maison AVA ya no era un lienzo en blanco. Era una fábrica a punto de estallar.
Habían pasado tres meses desde que Celine compró la primera colección. El mito de "Ariane Rousseau", la misteriosa protegida del legendario Elias Ward, se había extendido como un incendio forestal entre la élite de la moda parisina.
—Saks Fifth Avenue acaba de llamar desde Nueva York —anunció Elias, entrando al estudio principal con el teléfono en la mano—. Quieren una exclusiva para el invierno.