Hacía semanas que Catarina intentaba descubrir se Isabela había dado a luz. La propuesta de nadar juntas había sido el intento más directo, e Isabela se había negado con una firmeza que, por sí sola, era casi una respuesta. Sin otra alternativa, Catarina había recurrido al método del baño.
La llave del agua corrió por varios minutos.
El vino tinto había alcanzado la parte trasera del vestido, la peor posición posible, porque exigía quitarse la prenda para limpiarla adecuadamente. La puerta no t