A la mañana siguiente, Isabela pasó por una tienda de vestidos de fiesta y salió con un vestido de noche en tono lila claro, sin tirantes; elegante sin resultar excesivo, dentro de su presupuesto y exactamente el tipo de elección que hacía cuando necesitaba parecer que no lo había planeado demasiado.
Había decidido que, al ser dueña de una empresa, era mejor estar preparada para eventos de este tipo. Al salir del trabajo, pasó por Francis y ambos se dirigieron juntos al lugar del evento en el a