El teléfono de Catarina vibró.
Era Leandro. Su voz sonaba tensa y las palabras salían demasiado rápido para traer buenas noticias.
—El sistema de P&D ha presentado un fallo. Necesitamos que vengas a supervisar la entrega de la nueva versión.
Tiene que ser hoy.
—No necesitas informarme de eso —respondió Catarina con el tono de quien en realidad está diciendo algo completamente distinto.
—La entrega es mañana por la mañana —insistió él—. No podemos aprobarla sin ti.
Catarina respiró profundamente